{"id":245906,"date":"2013-03-15T00:00:00","date_gmt":"2013-03-15T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sdnews.com\/in-which-we-are-unjustly-judged-and-subjected-to-the-stinkeye\/"},"modified":"2013-03-15T00:00:00","modified_gmt":"2013-03-15T07:00:00","slug":"in-which-we-are-unjustly-judged-and-subjected-to-the-stinkeye","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/in-which-we-are-unjustly-judged-and-subjected-to-the-stinkeye\/","title":{"rendered":"En el que somos injustamente juzgados y sometidos al stinkeye"},"content":{"rendered":"<p>Andy Hinds | Crianza de los hijos<\/p>\n<p>El viernes pasado, algunos amigos y yo nos reunimos en cierto restaurante panasi\u00e1tico de North Park, cuya pared exterior est\u00e1 adornada con un mural de un gremlin hipster montado sobre un Tyrannosaurus Rex rosado, disfrutando de refrescantes c\u00f3cteles junto con sabrosos fideos, won-tons salados y pollo picante.<!--more--><\/p>\n<figure id=\"attachment_12703\" aria-describedby=\"caption-attachment-12703\" style=\"width: 291px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12703 lazyload\" title=\"New-Bio-Photo-Andy-Hinds-Agosto-2012-web-291x300\" data-src=\"https:\/\/sduptownnews.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/New-Bio-Photo-Andy-Hinds-Aug-2012-web-291x300.jpg\" alt=\"In which we are unjustly judged and subjected to the stinkeye\" width=\"291\" height=\"300\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" style=\"--smush-placeholder-width: 291px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 291\/300;\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12703\" class=\"wp-caption-text\">andy hinds<\/figcaption><\/figure>\n<p>A pesar de la lluvia afuera, realmente fue una velada encantadora, ya que todos en nuestro grupo de 11 se deportaron de una manera jovial y locuaz. De hecho, incluso antes de que llegaran los aperitivos, hubo momentos en los que, lo admito, algunos de mis compa\u00f1eros de comedor se animaron un poco y quiz\u00e1s innecesariamente clamorosos, tan apasionados como estaban con su conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s de una vez, los ojos se volvieron hacia nuestra mesa, pero no les hicimos caso. Es un espacio espacioso, donde la m\u00fasica y la charla en la mesa se fusionan para crear un zumbido ambiental que amortigua el impacto de todos menos los estallidos m\u00e1s estridentes.<\/p>\n<p>A medida que pasaban los platos alrededor de la mesa y volv\u00edan a llenar las bebidas, mis compa\u00f1eros se volv\u00edan a\u00fan m\u00e1s bulliciosos. Gesticulaban salvajemente y rebuznaban unos a otros a trav\u00e9s de la mesa. Torpemente cambiaron de asiento, volcaron tazas y arrastraron sus mangas a trav\u00e9s de platos picantes en su urgencia por interactuar de cerca con este comensal o escapar de la atenci\u00f3n de ese otro.<\/p>\n<p>Cuando comenzaron a arrastrarse debajo de la mesa para cambiar de posici\u00f3n o perseguir a un compa\u00f1ero reacio, llegu\u00e9 a mi l\u00edmite. Les susurr\u00e9 que por favor exhibieran algo de decoro, a pesar de su buen humor.<\/p>\n<p>Como dije, el ambiente en el restaurante era muy animado; pero ahora est\u00e1bamos atrayendo una atenci\u00f3n no deseada, y m\u00e1s de una mirada que f\u00e1cilmente podr\u00eda describirse como &quot;el apestoso&quot;. Estaba seguro de que si hubiera pasado una hora, los mismos clientes que lanzaban miradas de soslayo habr\u00edan sido mucho m\u00e1s bulliciosos que mis j\u00f3venes compatriotas; sin embargo, no quer\u00eda crear mala voluntad si pod\u00eda evitarlo.<\/p>\n<p>A medida que llegaban m\u00e1s comensales y el nivel de ruido relativo a nuestra mesa ascend\u00eda, dej\u00e9 de preocuparme de que nuestra fiesta creara un alboroto: en cualquier caso, mis advertencias anteriores, y las de otros compa\u00f1eros m\u00e1s sobrios, parec\u00edan haber tenido el efecto deseado en los agitadores entre nosotros.<\/p>\n<p>Un contingente de las m\u00e1s entusiastas de las j\u00f3venes de nuestro grupo anunci\u00f3 que necesitaban retirarse al ba\u00f1o: as\u00ed que mi amigo y yo las escoltamos, para que no se distrajeran, se perdieran o simplemente comenzaran a comer de los platos de extra\u00f1os. Mientras mi amigo y yo nos prepar\u00e1bamos para someterlos, ellos brincaron alegremente al ba\u00f1o, tomados de la mano.<\/p>\n<p>Adorable.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que su asunto en el ba\u00f1o transcurriera sin incidentes, emprendimos nuestro viaje de regreso a la mesa.<\/p>\n<p>Y entonces sucedi\u00f3: el arrebato m\u00e1s estridente antes mencionado. Surgi\u00f3 primero de los pulmones de uno de nuestros tres peque\u00f1os compa\u00f1eros como el poderoso grito de un \u00e1guila marina. Luego se intensific\u00f3, como si al \u00e1guila marina se le uniera un cami\u00f3n de bomberos. Finalmente, cuando parec\u00eda que el grito no pod\u00eda ser m\u00e1s fuerte, la tercera chica abri\u00f3 la boca y una sirena antia\u00e9rea son\u00f3 tan fuerte que me preocup\u00e9 por el cristal de la tienda.<\/p>\n<p>Mientras las tres diminutas banshees sincronizaban su grito de batalla, se echaron a correr, corriendo a lo ancho del vasto piso de la tienda por departamentos convertida en restaurante. Mi amigo sali\u00f3 tras ellos, coreando \u201cno, no, no\u201d. Pero fue demasiado tarde. Todos los ojos en el restaurante se volvieron hacia la peque\u00f1a procesi\u00f3n que de alguna manera produc\u00eda el sonido del silbato de un barco que intentaba ahogar una sirena de niebla.<\/p>\n<p>En cuanto a m\u00ed, tom\u00e9 el rumbo opuesto al de mi amigo. Camin\u00e9 tranquilamente hacia mi asiento, y cuando los comensales estiraron el cuello para ver de d\u00f3nde ven\u00eda el alboroto que interrumpi\u00f3 su comida, contorsion\u00e9 mi rostro para reflejar sus muecas, me encog\u00ed de hombros con desconcierto emp\u00e1tico, me tap\u00e9 los o\u00eddos, hice una mueca y dije en voz alta: \u201cNunca he o\u00eddo tal raqueta. De todos modos, \u00bfde qui\u00e9n son hijos?<\/p>\n<p>Puede que haya enga\u00f1ado a algunos de los clientes, pero el camarero puso los ojos en blanco: hab\u00eda visto a los culpables sentados en mi regazo y comiendo de mi plato. Los comensales de las mesas adyacentes, varios de los cuales eran conocidos, tambi\u00e9n me reconocieron como el padre de dos de los tres ni\u00f1os salvajes.<\/p>\n<p>No hab\u00eda manera de que pudiera salir limpio. As\u00ed que volv\u00ed a sentarme con mi familia y nuestros amigos, y les dije a mis hijas que nunca m\u00e1s jugar\u00edan al \u201cCami\u00f3n de Bomberos de Satan\u00e1s\u201d en un restaurante lleno de gente. \u00bfTomaron el mensaje en serio? Ya veremos, la pr\u00f3xima vez que salgamos a cenar.<\/p>\n<p>Algunos de los padres de nuestro grupo estaban mortificados por el espect\u00e1culo que nuestras ni\u00f1as hab\u00edan creado, pero muy pronto, un grupo ruidoso de adultos al otro lado del restaurante comenz\u00f3 a gritar y cantar de la manera m\u00e1s cacof\u00f3nica; algo como &quot;Feliz cumplea\u00f1os a fulano de tal&quot;, seguido de una ovaci\u00f3n que recordaba los bramidos borrachos de los espectadores en una pelea de gallos.<\/p>\n<p>\u201cUgh,\u201d dije. &quot;\u00bfQu\u00e9 cree esa gente que es este lugar?&quot;<\/p>\n<p>De todos modos, me sent\u00ed reivindicado de que los llamados adultos demostraron ser tan disruptivos como nuestros peque\u00f1os queridos, y no tan lindos.<\/p>\n<p><em>\u2014Andy Hinds es un padre que se queda en casa, bloguero, escritor independiente, carpintero y, a veces, profesor adjunto de escritura. Es conocido en Internet como Beta Dad, pero es posible que lo conozcas como ese tipo en North Park cuyos hijos viajan en un carro tirado por perros. Lea su blog personal en <a href=\"http:\/\/www.betadadblog.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">betadadblog.com<\/a>. Comun\u00edquese con \u00e9l en betadad@gmail.com o @betadad en Twitter.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andy Hinds | Parenting Last Friday, some friends and I converged upon a certain pan-Asian North Park eatery, whose exterior wall is adorned with a mural of a hipster gremlin riding atop a pink Tyrannosaurus Rex, enjoying refreshing cocktails along with zesty noodles, savory won-tons and spicy chicken.<\/p>","protected":false},"author":1274,"featured_media":245907,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"11555","_seopress_titles_title":"In which we are unjustly judged and subjected to the stinkeye","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":[],"jnews_primary_category":[],"jnews_social_meta":[],"jnews_override_counter":[],"footnotes":""},"categories":[11547,11551,11555],"tags":[],"class_list":["post-245906","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-features","category-news","category-uptown-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/245906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1274"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=245906"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/245906\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/245907"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=245906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=245906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=245906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}