{"id":245335,"date":"2012-08-31T00:00:00","date_gmt":"2012-08-31T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sdnews.com\/every-neighborhood-needs-a-grumpy-old-man\/"},"modified":"2012-08-31T00:00:00","modified_gmt":"2012-08-31T07:00:00","slug":"every-neighborhood-needs-a-grumpy-old-man","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/test.sdnews.com\/es\/every-neighborhood-needs-a-grumpy-old-man\/","title":{"rendered":"Cada barrio necesita un viejo gru\u00f1\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Andy Hinds | Crianza de los hijos<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_11553\" aria-describedby=\"caption-attachment-11553\" style=\"width: 291px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-11553 lazyload\" title=\"Nueva foto biogr\u00e1fica Andy Hinds Agosto de 2012 web\" data-src=\"https:\/\/sduptownnews.com\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/New-Bio-Photo-Andy-Hinds-Aug-2012-web-291x300.jpg\" alt=\"Every neighborhood needs a grumpy old man\" width=\"291\" height=\"300\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" style=\"--smush-placeholder-width: 291px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 291\/300;\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-11553\" class=\"wp-caption-text\">andy hinds<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hace unos meses, mi familia y yo est\u00e1bamos en un patio de recreo que presentaba algunas estructuras toscas parecidas a autom\u00f3viles. Los ni\u00f1os pretend\u00edan conducirlos y ten\u00edan el tipo de conversaciones que asocian con la conducci\u00f3n de veh\u00edculos motorizados. Una de mis gemelas de 3 a\u00f1os, detr\u00e1s del volante de un cacharro azul hecho de barras de acero, le grit\u00f3 a su hermana sentada en un artilugio similar: \u201c\u00a1Oye, amigo! \u00a1Desacelerar!&quot;<\/p>\n<p>Mi esposa comenz\u00f3 a re\u00edrse y se\u00f1alarme, diciendo algo sobre c\u00f3mo el ni\u00f1o era como su padre.<\/p>\n<p>Actu\u00e9 como si no supiera de qu\u00e9 estaba hablando, pero en secreto estaba orgulloso.<\/p>\n<p>Desde que nuestros hijos llegaron a la edad en la que necesitan hacer al menos una excursi\u00f3n en autom\u00f3vil por d\u00eda, para no volver loco a su principal proveedor de cuidado infantil (a m\u00ed), me he vuelto muy consciente de los delincuentes que recorren las calles de nuestro vecindario. sin tener en cuenta los grandes carteles que dicen &quot;L\u00edmite de velocidad 25&quot;.<\/p>\n<p>Nuestra casa est\u00e1 en una de las principales arterias norte-sur de North Park. El camino es ancho y recto, y aunque es claramente residencial y el l\u00edmite de velocidad est\u00e1 bien se\u00f1alizado, parece animar a los pies de plomo. Debo admitir que, antes de convertirme en padre, probablemente yo mismo pon\u00eda el martillo entre las se\u00f1ales de alto cuando llegaba tarde. Pero ahora controlo no solo mi propia velocidad, sino tambi\u00e9n la de todos los automovilistas que pasan por mi calle.<\/p>\n<p>Al menos una vez al d\u00eda, cargo a mis hijos en nuestra minivan, que estacionamos en la acera frente a la casa; al menos una vez al d\u00eda, tengo que descargarlos. Esto requiere pararse en la calle mientras el tr\u00e1fico pasa zumbando, jugar con los ni\u00f1os que se mueven y sus arneses de seguridad de cinco puntos estilo NASCAR, y luego transferirlos de manera segura a la acera. Es realmente la parte m\u00e1s peligrosa del viaje. Entonces, cuando veo a un loco corriendo por la calle a 40 millas por hora, hago lo que har\u00eda cualquier padre preocupado: me convierto en un cono de tr\u00e1fico humano.<\/p>\n<p>Por lo general, cuando me paro en el medio del carril y le doy al conductor del auto que se aproxima, mostrando dos y cinco con los dedos, reduce la velocidad a paso de tortuga, aunque solo sea para evitar rayar su pintura con mis fragmentos de hueso. Pero a veces me esquivan y contin\u00faan corriendo por el vecindario. Ah\u00ed es cuando grito.<\/p>\n<p>Las reacciones de los automovilistas a exceso de velocidad a mi direcci\u00f3n de tr\u00e1fico vigilante han sido tan variadas como los autos que conducen. Pero aparte de la previsibilidad de recibir un saludo con un dedo, que he evitado con \u00e9xito explicarles a mis hijos, no he podido establecer una correlaci\u00f3n entre el tipo de autom\u00f3vil y el tipo de respuesta. Por ejemplo, un joven de aspecto arrogante en un Porsche asinti\u00f3 avergonzado y reconoci\u00f3 su crimen cuando lo rega\u00f1\u00e9, mientras que una mujer de 50 y tantos que parec\u00eda que iba a toda velocidad para llegar a su clase de yoga Bikram me hizo una mueca mientras lanzaba obscenidades. por la diminuta ventanilla de su Smart Car.<\/p>\n<p>Hubo momentos desalentadores durante mi campa\u00f1a por la seguridad y la justicia, cuando pens\u00e9 que tendr\u00eda que subir la apuesta para tener alg\u00fan efecto. Pens\u00e9 en hacer una se\u00f1al de l\u00edmite de velocidad de tama\u00f1o completo que pudiera colocar al lado de la camioneta mientras cargaba y descargaba a las ni\u00f1as. Incluso consider\u00e9 tener a mano mu\u00f1ecas beb\u00e9s realistas y arrojarlas frente a los parabrisas de los delincuentes m\u00e1s atroces cuando pasaban.<\/p>\n<p>Pero \u00faltimamente, parece que los \u00faltimos dos a\u00f1os de ser ese tipo pueden estar dando sus frutos. No he tenido que gritarle a ning\u00fan conductor desde hace meses, y juro que los autos reducen la velocidad tan pronto como me ven salir a la calle desde una cuadra de distancia. Han pasado semanas desde que recib\u00ed el dedo, y ni siquiera puedo recordar la \u00faltima vez que alguien casi me atropella los dedos de los pies o me dice obscenidades.<\/p>\n<p>As\u00ed que parecer\u00eda que no hace falta saquear las arcas de nuestra ciudad para instalar badenes, camellones o esos carteles que te indican la velocidad a la que vas. Para lidiar con el problema de los conductores de velocidad en nuestros vecindarios residenciales, solo necesitamos organizar una Patrulla de Viejos Gru\u00f1ones en la parte alta de la ciudad para agitar nuestros bastones contra cualquiera que vaya a m\u00e1s de 29 millas por hora.<\/p>\n<p>Probablemente tambi\u00e9n podr\u00edamos reducir el n\u00famero de ni\u00f1os que juegan en el c\u00e9sped de las personas, ya que estamos en eso.<\/p>\n<p><em>\u2014Andy Hinds es un padre que se queda en casa, bloguero, escritor independiente, carpintero y, a veces, profesor adjunto de escritura. Es conocido en Internet como Beta Dad, pero es posible que lo conozcas como ese tipo en North Park cuyos hijos viajan en un carro tirado por perros. Lea su blog personal en butterbeanandcobra.blogspot.com. Comun\u00edquese con \u00e9l en betadad@gmail.com o @betadad en Twitter.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andy Hinds | Parenting A few months ago, my family and I were at a playground that featured some rough, car-like structures. The kids were pretending to drive them, and having the kinds of conversations they associated with operating motor vehicles. 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